La gema misteriosa. Microrrelato original.

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La gema misteriosa..

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Era un hombre muy trabajador que, a pesar de llevarle 35 años a su pareja, se esforzaba por darles todo lo que ella y su niñita de 6 años necesitaran, al punto que laboraba tiempo extra en cuanta ocupación le saliera.

Cupertino, hombre 63 años años, sabía que su amada ya no lo trataba como antes, y que había perdido la motivación, más que todo, por las habladurías de la gente: que si estaba muy viejo para Diana Celeste, de 28 años, que pronto estaría atendiéndolo como si fuera su niñera.

El hombre, sin embargo, no se sentía cansado ni se veía desgastado y, por el contrario, tenía mucho brío, y no dejaba de actuar con vigor, energía y entusiasmo. Cupertino tenía un compadre que lo estimaba mucho, y era multimillonario.

Y llegó el día de la verdad. Diana Celeste le comunicó a Cupertino que hasta ese día duraba su relación de pareja, y que ella se iría a vivir donde su mamá. Que se iba, no por tener ningún otro hombre, sino que se sentía muy mal, pero no le dio ninguna explicación.

Aquella decisión le llegó a Cupertino como un balde de agua fría, y tratando de entrar en la habitación, cayó y recibió un duro golpe en el cerebro, que le hizo rodar y caer gravemente herido.

Muy poco duró Cupertino, y a los 3 días falleció en el hospital del pueblo.

En realidad, nunca se llegó a saber el motivo que impulsó a Diana Celeste a querer alejarse de Cupertino, con quien llevaba 10 años de matrimonio.

Lo que nunca nadie llegó a saber tampoco fue que Diana encontró una bella gema entre las pertenencias de su esposo, y ella creía que Cupertino la había obtenido de manera fraudulenta.

Diana se sentía destrozada por la desgracia ocurrida, pero se daba cuenta ahora, justo cuando Cupertino se había ido, que había perdido al gran amor de su existencia.

Y más doloroso aún fue el hallazgo de un papel en la cartera de él, que decía:

Muy agradecido, compadre Javier González, por haberme facilitado esta joya, para yo regalársela a mi esposa en nuestro décimo aniversario de boda. Amigos como usted valen muchas gemas de estima y aprecio.

Que Dios nos bendiga cada día.

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