El nuevo amanecer.
Cada vez que amanece
es nueva perspectiva
y alegra la experiencia
de que aún uno viva.
Debe haber en el pecho
optimismo del día
y agradecer a Dios
por la nueva alegría.
Oír el bello canto
de tiernas avecillas,
mirar que nos alumbra
luminaria amarilla.
Hay que planificar
de manera sencilla
lo que habremos de hacer
en la pequeña villa.
Pensemos en los otros
que tienen dura vida,
y que llegue hasta ellos
la bendición debida.
Hoy alguien tiene todo,
y en forma repentina
lo pierde y hasta queda
cual barco a la deriva.
Todo lo que se tiene
se mantiene y se cuida
sin darle ni un espacio
al mal de la avaricia.
Cantemos con el alma
sentida melodía,
y así hemos de pasar
un venturoso día.