Cuando piensas que has vivido.
La existencia, por sí sola, pareciera dictar parámetros y restricciones en cuanto a las etapas que se desarrollan en el ser humano, y que son como dictámenes que se deben acatar, de acuerdo con las conductas que rigen en los distintos aspectos que vivimos cada día.
Este preámbulo es como antepuerta a los casos que a diario he venido palpando, a través de las personas que van cumpliendo años y años, y se deja de ser niño, luego se deja de ser muchacho, más tarde de ser joven, y para muchos ha llegado el ocaso que conduce irremisiblemente a la muerte.
Cabría preguntarse, como en mi caso, que cuento con 65 años, si se ha llevado un esquema provechoso, fructífero y saludable. Pienso, cavilo y concluyo que he hice las cosas correctamente, aun con errores y defectos, pecados y hasta pequeños delitos, pero, en fin, el saldo ha sido positivo en la gestión de vida.
Sin embargo, he podido experimentar, por medio de otros hombres de mi misma edad, que no tienen iguales consideraciones y, cuando uno piensa que ellos estiman que han vivido lo suficiente y abundantemente, las demostraciones arrojan resultados contrarios, incluso en mayores de 70 años.
Esos desarreglos que se produjeron en las etapas anteriores, no deberían ni continuar ni repetirse. Ya superé esa inclinación de enamorar a jovencitas bellas, y que en otras épocas fueron el deleite de mis versos, la inspiración de mi guitarra, y la ilusión de mis noches pasionarias.
Mis últimos amoríos fueron un poco antes de cumplir los 60, y cuando intenté seguir con la misma práctica, sentí el suiche o botón de una orden que me mandaba enseriarme, y dejar que esas muchachas se juntaran con varones de su misma edad. Les revelo que aceptarlo me dolió profundamente en el alma, y en el orgullo integérrimo que floreaba en mi interior.
Lo comprendí porque un compañero de farras y fiestas de mi juventud, me invitó a darnos un viaje por el estado Apure, donde estuvimos hace unos 45 años, y tuvimos unas semanas de diversión -algo que recuerdo constantemente-
Pero en mis reflexiones le hablé claro a mi amigo, y le dije que ya no éramos esos mozos sin compromiso ni libertad absoluta.
No sabría definir el rostro de amargura que le retrataron mis palabras, y encendiendo su vehículo, se despidió callada y resignadamente.
¿De qué valió? De nada. Se fue solo. Y sucedió lo que tenía que acontecer: se consiguió con un panorama diferente de aquellas décadas.
Mucho analizo y aplico 2 aseveraciones poéticas del genial bardo Pablo Neruda:
—Confieso que he vivido.
—Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya esos tiempos pasaron, amigo Luis, y hay que llevar la vida con calma, cuido, disciplina, fe en Dios, y aceptar -como el poeta- que has vivido, que debes dedicarte a otras actividades más cónsonas con tu edad. Dedicarse a la familia, a los nietos, a los amigos, y realizar trabajos suaves. A mí Steemit me ofrece paz, diversión y entretenimiento, y el gozo de publicar mis vivencias en poesía y prosa.
Que Dios nos siga bendiciendo cada día.