Carmen mi vecina.
Hoy me encontré a Carmen,
de paso apurado
y una voz ronquita
de agradable trato.
Ya sexagenaria
y pelo pintado
con reales ganas
de al tiempo golpearlo,
o darle la espalda
para no mirarlo.
Viéndole detalles
yo me quedé un rato
pues ojos vivaces
siempre está mostrando,
y carga zapatos
deportivos blancos.
Le tengo un cariño
en verdad muy franco
pues pese a que todo
mal viene marchando,
su sonrisa alegre
siempre está brillando
con un optimismo
de dorados rayos.
Esa es mi vecina
que yo estimo tanto
y solo lo bueno
le vivo deseando.
Si Dios esa dicha
por siempre le ha dado,
que viva Carmita
con su alegre trato.