La mano ha sido tradicionalmente un símbolo de dominio, en los jeroglíficos egipcios tenía un significado de fuerza magnética, y en los textos hebreos el mismo vocablo significaba mano y potencia, la palma cerrada siempre ha sido un signo esotérico, por el misterio de su contenido, por esa razón, los budistas representan al Buda con la mano abierta para denotar que sus enseñanzas no son ciencia oculta.