Mucha gente le preocupa saber si hay vida después de la muerte, no nos preocupemos sobre todo por vivir intensamente antes de morir, y no hablamos aquí de respirar, sino de tomar parte en el misterioso mundo de la existencia humana y explorar las extraordinarias posibilidades que nos ofrece desde niños, nos han enseñado a reprimir la curiosidad, asombro, la alegría y otras tendencias naturales de nuestro ser, hacemos las cosas socialmente aceptables, sin pararnos a pensar si son coherentes con las necesidades más profundas de nuestra alma.
Demos valor para analizar quienes somos en realidad y que necesitamos, cuando sentimos que el corazón tiene ganas de cantar, es que estamos vivos de verdad, me abro a la belleza de la vida y acepto mi derecho a la felicidad.