Amate a tí mismo :
Compasión, simpatía, amor, cuidado, son todas palabras que valoramos mucho. Deseamos hacer todo esto por los demás. Ama a los demás, sé compasivo con los demás, cuida a los demás y sé comprensivo con ellos. ¿Entonces por qué no amarnos a nosotros mismos?
¿Por qué no mostramos mayor compasión hacia nosotros mismos? Esto suena extraño, pero es cierto, cómo nos tratamos a nosotros mismos? Laboramos más de lo necesario aunque estemos agotados, nos preocupamos más por los demás incluso si nuestra mente está agotada, tratamos de ayudar a los demás, cuando más necesitamos nosotros mismos de esa ayuda, queremos dar tanto a los demás que nos olvidamos de nuestra mente y nuestro cuerpo.
Otra razón que siempre usamos y que nos taladra la mente es la de la CULPA, sentimos mucha culpa por nuestro pasado , seguimos reviviendo esos hechos y los usamos para atormentarnos repetitivamente de algo que ya pasó y no se solucionó a su debido tiempo.
Debemos programar nuestras metas y trabajar incansablemente para obtenerlas, pero debemos tener mucho cuidado de que al lograr dichas metas nadie salga perjudicado y que nuestra mente y nuestro cuerpo también necesitan que se les ponga atención.
No olvidemos a nuestro cuerpo, mente y corazón. De vez en cuando tenemos que mimarnos, habla con nuestro propio cuerpo, pídele que se relaje, habla con nuestra mente, dile que no se preocupe tanto, deja todo en manos de Dios , ayuda a los demás, y trata de ser más tranquilo y pacífico por el logro alcanzado.
Empieza a amarte como solía hacer tu madre cuando eras pequeño. A veces lo necesitas.