Todas las fotos son de mi propiedad
Se dice fácil porque parece poco ese número, pero es grande en muchos aspectos y esto es cuando se tienen hijos, como cuando ya no es 1 sino 2. Indiscutiblemente con mi primera hija toda la atención estaba en ella, no hay duda de eso; tan deseada, cuidada y amada desde enterarme de que estaba en mi vientre.
Claro, la niña de mi vida, de mis ojos, la que ocupaba todo mi tiempo y que disfrutaba enormemente. Mi esposo y yo siempre estuvimos de acuerdo en que no queríamos solo un hijo indiferente si eran niño o niña; así pues, consideramos que el tiempo prudente para volver a salir embarazada era cuando mi primogénita Victoria hablara, caminara, dejara el pañal y el promedio de edad era cerca o alrededor de sus 2 años y así fue.
Decir que sabíamos como sería, es mentir porque podríamos tener una idea y creer que no sería tan diferente, porque ya teníamos experiencia en pañales, teteros, vacunas y fiebres. Sinceramente, no fue complicado, no desde el punto de vista de arrepentimiento, porque amamos a nuestras hijas, pero sí todo se puso de cabeza todo, a veces cuando no sabía del día, de horas ni de dormir.
Victoria, al separarse de mí por primera vez ya estaba extrañada, cuando no pase la noche en casa porque estaba en la clínica por el nacimiento de su hermana. Lo cierto es que al yo llegar a casa con su pequeña hermanita en brazos ella no sabía que decir y seguidamente solo demandaba mi atención para todo.
En la foto es claro como lloraba, me pedía cosas y yo casi siempre estaba alimentando a la pequeña y el poco tiempo que me quedaba se lo dedicaba a ella, pero no como antes. No fue fácil, lo superamos rápido, pero esos primeros días fueron largos.
El lema de mi vida es la gratitud - / - My life motto is Gratitude