Por @latino.romano
El agua estaba especialmente cálida esa mañana, un clima agradable y propicio para una búsqueda tranquila. Explorar el fondo del arrecife requiere cielos despejados y corrientes calmadas.
Una sinfonía de belleza natural con acogedores espacios es la barrera de corrales que engalana las azules aguas. Una cuna de brillantes tesoros que pareciera no tener fin alguno. Producto del paso constante e histórico de grandes embarcaciones, que en sus tiempos fatídicos fueron golpeadas por los vientos y las olas.
Dolor en su momento, penas y perdidas de años atrás, pero que ahora recobran valor alentando héroes y audaces buzos.
Hubo un tiempo en que la piedra esculpida era novedad. Añorada por reyes y nobles adinerados, crearon un mercado de interés por el arte. Miles de ellas encontraron su museo en el fondo de la brillante arena del arrecife.
De mármol labrado, “El músico del bajo” llegó a ser una de las valiosas. Nunca se esperó que el mercante que lo transportaba zozobrara ante temibles olas. Desde entonces la estatua solo ofrece conciertos a los corales y peces.
Por más de cien años su sombra dibuja una silueta bajo el manto azul.
Pensaron sus creadores que sería desempolvado por plumeros de avestruz en palacios de intenso eco. Que doncellas con lentes de filigrana de oro y pañuelos de seda se admirarían al ver sus formas.
En el fondo yace ajeno a todo aplauso. Sus vecinos son una tortuga malhumorada y corales rosados llenos de ponzoña de anémonas.
Un tiburón pasea por el lugar, zigzagueante se interesa en morder su cabeza. Una costumbre animal de todos los de su especie. Deja sobre el músico las marcas de sus afilados dientes, y parece que extasiado disfruta de su faena.
La tortuga y los corales se alertan ante su presencia, el faro encendido de un viejo auto ilumina a su indefensa víctima, una víctima de cientos de años, y de un valor que se calcula en oro puro.
La mano del hombre ha aumentado los tesoros submarinos. La tragedia de sus barcos ha agregado valor a las profundidades. Molestos objetos, son estorbo para los peces, pero hermosas bóvedas naturales para los aventureros que buscan ganancias cuantiosas.
En el fondo yacen valiosos tesoros, hermoso corales, tortugas gigantes, peces enormes… y músicos de piedra ancestrales.
Puedes leer una versión diferente de este relato descriptivo, una óptica y un género literario distinto, basado en los mismos elementos, si buscas la siguiente dirección:
Tesoros submarinos (relato fantástico)
Las imágenes son propias, de colaboradores o cortesía de Pixabay.com autorizando su uso al autor del blog
@latino.romano bajo licencia CC0. Puedes hacer click en la imagen para ver su fuente. Si te ha gustado, no dudes en compartirlo y apoyar al escritor.
Posted from my blog with SteemPress : https://latinoromano.000webhostapp.com/2019/06/tesoros-submarinos