Intente explicarle al profesor lo que había sucedido, pero fue difícil convencerlo de que ella no había hecho nada grave, le dije que solo le diera unas cuantas horas en detención y seria suficiente. Me aseguré de que no se había hecho daño, la acompañe a la enfermería y espere a que la revisaran, fue entonces cuando hablamos.
—Gracias por ayudarme, y disculpa por el golpe —sonríe—. Es que ese no era para ti, te debe doler mucho. Hay que pedirle a la enfermera que te revise, a ver —se acerca y me toca la mejilla derecha.
—No es nada, aunque, tengo que admitir que para ser una chica golpeas muy fuerte. Me duele un poco, pero creo que no me fracturaste nada, —digo en tono burlón, un poco incomodo con su toque, pero no me aparto— le diré a la enfermera que te revise, espera aquí.
Caminé hacia la oficina de la enfermera y le pedí ayuda. Es muy buena conmigo, la mayoría del tiempo estoy con ella, aquí en la enfermería mejor dicho; toque mi mejilla nuevamente y recordé lo suave que se sentía la mano de la chica en contacto con mi piel, lo delicada que fue y entonces, repentinamente se me escapa una sonrisa.
—Alex, ¿el golpe te revolvió las neuronas? —pregunta la enfermera entre risas— es común verte aquí, pero no siempre sonríes. Cuéntame, ¿que sucede? a parte del golpe en tu cara, eso ya lo vi.
—¿Se nota tanto? —Me duele bastante, pero no pensé que estaba tan mal— no quiero que me revises a mi, es una chica.
La dirijo hacia el cubículo donde ella se encuentra.
—¿Seguro que no quieres que te revise ese golpe?
—Quizás luego, quiero que la veas a ella primero.
Salgo para darle más privacidad, espero durante unos cinco minutos. Luego ella sale y la enfermera me indica que pase, imagino que es para revisarme.
—Alex, sabes que no debes meterte en problemas, tu corazón no esta estable ya es un milagro que te dejen venir a la escuela con tu condición, debes cuidarte —dice revisando el golpe—. Está muy hinchado, debes quedarte aquí y colocar hielo.
—No te preocupes demasiado estoy bien, pero ella ¿Cómo estas?
—A ti solo te importa la chica, ella esta bien. No tiene ni un rasguño, por favor ten más cuidado y piensa un poco en tú salud y no tanto en la de los demás.
—Esta bien, me quedare uno minutos.
Me quedo un rato en la enfermería, no demasiado solo lo necesario. Cuando salgo de la habitación, me encontré con algo inesperado. La chica pelirroja estaba esperado fuera, pensé que se había ido hace un rato.
—¿Cómo esta ese golpe? —pregunta con tono preocupada—. Espero que estés bien.
—Si estoy bien gracias, ¿no debes ir a detención? —hago una pausa y entonces recuerdo que es nueva— ¡claro! Eres nueva, no sabes donde queda. Ven conmigo yo te acompaño.
Mientras nos dirigíamos hacia el salón de castigo, conversamos un poco en el camino, para evitar el ambiente incomodo; le comente sobre los problemas de mi corazón y sobre las múltiples cirugías que me realizaron, nada de que presumir solo quería romper el hielo, tener de que hablar por lo menos. Luego, le pregunte su nombre, Ada, tan hermoso como ella. Al llegar, me despedí y salude a mi viejo compañero de clases, Scott, creo que no se fijo de que lo saludaba, porque no me devolvió el saludo; entonces me fui.
Pasaron unos meses, no hablamos muy seguido, pero me bastaba con observarla. Durante las clases, en el receso, también en la cafetería y mientras caminaba incluso su sombra me gusta. Su belleza es extraordinaria, mientras más la observaba más quería estar a su lado; todo lo que quiero es: ser el compañero de su sombra, nada más.
Pero había algo que me estaba molestando, Scott, pasaba mucho tiempo con ella. Hay una alta probabilidad de que a él también le guste ella, tengo que intentar decirle lo que siento por ella, así arreglamos las cosas de hombre a hombre.
En receso lo encontré solo debajo de un árbol, la oportunidad perfecta para intentar hablar con él. Antes de poder acercarme, siento un gran dolor en el pecho, seguido de esto no recuerdo nada. Desperté en el hospital, el doctor me explica que me desmaye, porque mi corazón falló y que si no encontramos un donante rápido, yo podría morir.
Esta noticia derrumba todos mis deseos, los pensamientos en mi cabeza son un desastre, pero aun así sigo pensando en ella, en su sonrisa y en las ganas que tengo de verla, en el hecho de que quizás muera y que no podré estar junto a ella o mirarla desde lejos, no quiero que esto suceda. No logro contener las lágrimas, estoy tan abrumado que me echo a llorar desesperadamente.
Tengo que verla, decirle lo más antes posible que la quiero, incluso si muero deseo que sea feliz conmigo o sin mí, quiero que sepa lo que siento antes de morir, es mi último deseo.
Decido escribirle un mensaje de texto, coloco: Querida Ada, estoy en una situación desafortunada en estos momentos, pero necesito hablarte de algo importante lo mas pronto posible. Te esperare debajo del árbol de cerezo que esta fuera del instituto a las 4:30pm; esperare hasta que llegues. Con cariño: Alex.
No quiero revivir el pasado, pero es exactamente lo que sucedió hace cinco años con, Emma, ella tenia algo que decirme; pero murió antes de que pudiéramos vernos, en un accidente de auto. Esa noticia me marco hasta el día de hoy, no forma parte de mi pasado, sino, mas bien de mi presente. Hasta el día de hoy no se que era aquello tan urgente. Ella era mi mejor amiga, la persona más importante para mí y la perdí; no quiero que esto suceda de nuevo, no otra vez.