Simplemente tener fe, no es suficiente para ser salvo, tener la conciencia limpia también es muy importante para que podamos alcanzar la salvación de nuestras almas.
Una persona puede tener fe, pero sin una buena conciencia puede ser naufragado en la fe y perder la salvación, debemos mantener nuestra conciencia pura sin ofensa delante del Señor, sabemos que, aun, cuando no hay nadie que pueda vernos, Dios nos observa, porque para el no hay nada oculto.
Para mantener una buena conciencia debemos vivir correctamente o andar de acuerdo con la voluntad del Señor, leamos en Hebreos 13:18 "Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo".
Un comportamiento honesto nos mantendrá nos permitirá tener una conciencia pura delante de Dios y de los hombres
Aunque tengamos un corazón puro, y una conciencia buena, tenemos que escapar de las tentaciones del mundo, ya que una conciencia buena puede ser manchada si nosotros vamos a ir tras las pasiones mundanas y no vamos a seguir la justicia Existe la posibilidad de que nosotros podamos ser contaminado de nuevo, aun cuando tengamos el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como lo dice 2 Pedro 2:20 "Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero".
Debemos entonces mantener un corazón y una conciencia pura, pero ademas debemos huir de las pasiones mundanas, leamos : 1 corintios 9:27 "sino que golpeo mi cuerpo, y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado".
Es posible espiritualmente hablando ser reprobado a causa de la imprudencia, aunque tengamos a nuestro señor Jesucristo con nosotros, pero no hacemos su voluntad, teniendo una conducta reprochable podemos perder la salvación. Por eso debemos examinar la manera como estamos actuando, leemos 1 Juan 1:8 "Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo". Debemos alejarnos de la tentación de las cosas que nos ofrece el mundo, leemos en 2 Juan 2:15 "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" y 16: "Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo"
Para hacer esto debemos aprender cómo luchar como batallar, para que no seamos vencidos, la primera cosa que debemos enfrentar o encarar, esta en nosotros mismos, leamos 1 Pedro 2: 11 "Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma".
Luchar contra nuestra propia carne, que es la parte que tiene el deseo, que está luchando haciendo guerra nuestras almas, vencer las pasiones que combaten en nuestro ser, debemos aceptar eso, con la conciencia que nos nos dio nuestro Señor; nuestras carnes sienten cosas mundanas, quieren hacer cosas carnales pero nuestra conciencia, nos advierte que no debemos hacerlo, dentro de nosotros hay una lucha que debemos vencer, para lograr que se vaya todo deseo carnal de nuestro ser.