En el estudio pasado, aprendimos que en la reunión de los cristianos, se debe invertir el mayor tiempo en el estudio o la predicación de la palabra del Señor, como vemos en el ejemplo de la historia de como eran las reuniones en el tiempo de los Apóstoles; lo podemos leer Hechos 20:7 "El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche". Vemos que Pablo invirtió mucho tiempo predicando a los hermanos la Palabra del Señor, porque lo más importante para nosotros es aprender la palabra del Señor.
En las reuniones de las Iglesia en nuestro tiempo, invierten más tiempo en cantos, testimonios, expulsión de demonios, hablar en lenguas y después el Pastor predica por poco de tiempo, leyendo pocos versículos en la Biblia contando historias, los pastores dan su propia revelación para un miembro particular, y en la biblia está escrito que cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina tiene revelación, como vemos en 1 Corintios 14:26 "¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación".
Un predicador fiel debe enseñar la Palabra de Dios y a guardar todas las cosas que nos ha mandado, uno de los mandamientos de nuestro Señor, que el Apóstol Pablo transmitió a los corintios y las otras iglesias del primer siglo, fue: 1 Corintios 16:2 "Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas". 1 Corintios 16:3 "Y cuando yo llegue, enviaré con cartas a quienes vosotros hayáis designado, para que lleven vuestra contribución a Jerusalén". Eran las contribuciones de los miembros para ayudar la obra de la Iglesia en el primer siglo, se trataba de la colecta para sustentar la obra de la iglesia en Jerusalén, no para lo personal del Apóstol Pablo sino para Jerusalén donde estaban los apóstoles administrando la iglesia.
El Apóstol Pablo cubría sus propias necesidades, con sus propias manos, el trabajaba, tenia dinero también por tu trabajo fruto de su sudor.
Las dádivas y ofrendas que recibía en aquel tiempo se usaban en las Obras de La Iglesia, no como hoy en día que todas las contribuciones de los miembros llegan al pastor, muchos predicadores ahora en nuestro no están dando nada, sólo reciben; algunas hasta viven a las expensas de los miembros pobres, tienen lujos que pagan miembros que no tienen nada, que sufren para cubrir sus necesidades, una gran injusticia; ellos sacan ventaja, engañando a sus miembros, y obligandoles a dar un diezmo que ellos mismos están necesitando en su casa.
Leamos en 2 Corintios 9:7 "Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre".
No debemos dar la colecta por obligación sino de corazón; no por mandato del pastor que infunde temor y miedo en el corazón de los miembros de la Iglesia, para que ellos paguen el diezmo; no es el mandamiento de cristo para los cristianos, él manda es contribución y como dice en 2 Corintios 8:3 "Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad"; el diezmo no puede ser considerado voluntariamente porque le fijan un precio, el cual si no lo cumples, eres acusado de ladrón por el pastor, ya que dices que estas robando a Dios; un invento que usan a su favor.