Mi corazón te ofrecí.
Lo rompiste sin dudar.
Ahora pretendes reparar.
Lo que en un principio no debiste
dañar.
Ahora es tarde porque me volviste hambrienta de ese órgano que late por un sentimiento que nunca llegue a sentir.
Ahora tengo un hueco donde antes había un ocupante.
Ahora colecciono corazones no por venganza si no por la necesidad de vivir.
Lamento profundamente, que tú seas el causante de esta calamidad.
Ahora tú qué como alma ingenua me ofreces tu corazón.
¡Oh pobre criatura, como lamento ser la causa de tu desamor!.
Porque yo aprendí que el amor duele pero no mata.
A menos que uses ese sentimiento como cuchillo y apuntes directo al detonante: el corazón.