Del lugar en el que ahora estoy.

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  Ella te recibe todos los días, ha de sentarse, tomarse su tiempo para contarte su historia. Es más anciana de lo que aparenta, pero su alma está destinada a ser eternamente joven, pues quién se nutre de tanto conocimiento no puede quedarse obsoleto.

  Tú querrás detallarla, conocerla, saber todo de ella, al punto de sentir que empiezas a quererla por lo que es y por lo que representa. Más sin embargo al contarte su historia te sentirás mínimo, sentirás que eres nada comparado a todas las personas que se han dejado adiestrar por ella.

  Pero esto no ha de detenerte, por el contrario, va a inspirarte a ser mejor para ella, para ti, para todos.

  Su historia es más larga que el país que habitas y como la mayoría de los cuentos clásicos, muchas personas conocen a los protagonistas de la misma. Y en este capítulo que ella te cuenta estás tú. Tienes la dicha de estar tú. Ella también te contará de sus hijos. De sus ovejas negras. De sus guardianes y sus estrellas. Te dirá que aunque tú no lo creas ahorita, todos los que en ella habitan son importantes.  

  Porque eso es ella. Un hogar, una casa, un lugar al que vas y te sientes a gusto, un lugar que te ayuda a crecer. Quizás se quede en silencio un rato, el cual suele ser muy contrastante con la algarabía que la caracteriza.

  Puede hablar sin parar, cantar sin detenerse, alzar su voz para defender su territorio.

  Pero esos fueron otros tiempos. En los que era más íntegra, cuando las adversidades no superaban los límites de lo insostenible. Ella hará todo lo que esté en sus manos para darte todo lo que necesitas para ser lo mejor.

  Ella ha visto con dolor la partida de muchos. Ha visto con más dolor aún como han intentado defenderla a escudo y sin ninguna espada y han logrado mancillarla, dañarla. Pero sigue ahí. Sigue estando ahí cada día, para recibirte, para probarte, para demostrarte que el que quiere, puede.

  Es un lugar que intenta ser para todos pero el camino va descartando a muchos.  

  Ella te pone a prueba, ella te enseña de mil maneras tantas cosas, te forja un sentimiento de pertenencia y cuando vienes a ver, la quieres como a una hermana. La defiendes como a una madre. La admiras, la respetas.

  Porque logras darte cuenta que te da lo que nadie te puede quitar: conocimiento.  

Fotografías 1 y 2: Tomadas por Thamara Fernández

Fotografía 3: Tomada por Benjamín Marcano

Gracias por leerme!

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