Pero desde que todo esto empezó siempre ha habido algo que me ha causado mucho ruido y por eso, el motivo de mi post. Como mujeres pedimos igualdad, respeto, compresión, apoyo, todo lo que un ser humano normal desea y hacia eso va dirigida nuestra lucha, pero... ¿Qué pasa cuando somos nosotras mismas quienes no nos respetamos las unas a las otras? ¿Qué pasa cuando somos nosotras quienes nos agredimos las unas a las otras? ¿Qué pasa cuando somos nosotras mismas quienes nos juzgamos o señalamos? ¿Qué pasa cuando somos nosotras quienes no valoramos el trabajo de otras mujeres? ¿Cuándo no escuchamos lo que otras tienen para decir? Esas son el tipo de interrogantes que me hacen ruido día tras días.
De hecho, a veces no hace falta ni entrar a una red social para observar este comportamiento. A veces está dentro de nuestra propia casa o de nuestra propia familia. Estoy segura que a todas alguna vez, aunque sea una, alguna mujer de nuestra familia o quizás, hasta una amiga nos ha hecho algún comentario de este tipo. Quizás hasta nosotras mismas en algún momento hemos herido a otra mujer con este tipo de comentarios, las hemos señalado para darnos cuenta que en algún momento hicimos o terminamos haciendo lo mismo. Ahora, como mujer, les pregunto...
Si realmente queremos que algo cambie, que la sociedad nos empiece a ver como iguales, pues creo que debemos empezar dando el ejemplo entre nosotras mismas. Dejar de vernos como rivales o como una competencia, empezar a vernos como lo que somos: Mujeres. Mujeres que quieren que sus derechos se cumplan, que haya igualdad en todo sentido y que podemos vivir en un mundo mejor, donde no nos juzguen por cosas tan básicas como la ropa que llevamos o por el peso que tenemos. Creo que hay cosas más importantes que esas. La mujer es mucho más que su apariencia, la mujer es mucho más que la ropa que usa, la mujer es mucho más que su talla de vestido o su estatura. La mujer es su esencia, lo que le apasiona, lo que ama, lo que disfruta hacer, los libros que lee, lo que decide hacer en su día a día, la mujer es todas esas batallas que ha luchado, todas esas veces que hemos salido adelante sin importar qué. Somos más. ¡Mucho más!
Por eso, muchas veces creo que nuestros más duros jueces somos nosotras mismas. A veces somos nosotras quienes frenamos ese cambio que tanto queremos. No digo que sean todas, pero al menos la mayoría sí. Lo bueno es que esto siempre puede cambiar, está en nosotras empezar a ver a las demás mujeres como iguales, como personas que han tenido batallas como nosotras, quizás no las mismas, pero batallas al fin. Mujeres que han pasado por mucho para llegar a donde están, mujeres que han pasado situaciones difíciles y han seguido adelante... Mujeres de las cuales podemos aprender. Mujeres que pueden ser nuestras compañeras, nuestras amigas.
Creo que al final... Todas mereces una oportunidad ¿no? Toda mujer merece contar su historia y ser escuchada, así que no tiene mucho sentido juzgar o señalar a otra sin antes conocer el camino que ha tenido que recorrer para estar justo ahí donde está. Quizás te sorprendas, puede ser más parecida a tu historia de lo que imaginas.
Si quieres llegar rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado.
Proverbio Africano.