Al menos eso era lo que yo creía. Su ex esposa estaba loca, se había transformado en una mujer irreconocible al paso de los años, así como su madre , a quien no le dirigía la palabra, no recordando ni siquiera el tiempo, a donde se gesto tan cruel silencio. Tenía compañeras de trabajo que ascendían y alcanzaban logros profesionales, con el único mérito de acostarse con el jefe y así. En un enjambre de historias acontecidas, él siempre fue la victima de personas y circunstancias. Ex parejas infieles o defraudadoras en lo económico o simplemente mujeres que jugaron con sus sentimientos, jefes abusivos, envidiosos, siempre rodeados de personas negativas, inestables, maquiavélicas y culpables, si en el fondo todas esas historias eran el fiel reflejo de su alma, pero yo en ese entonces estaba ciega y no lo veía, todo era un juego un plan estratégico para que me creyera el cuento completo y lo mirara compasiva y entregada, y con la empatía que claramente poseía, quisiera ser la salvadora de su alma, la vengadora de todas aquellas personas que lo lastimaron, la sanadora de todas sus heridas y la mujer que pintaría su mundo de colores, sin saber que con ello apagaría la luz del mío.
Reflexión:Una victima de muchas personas debería ser para ti una alerta. A menos que se hayan confabulado la madre, la ex esposa, el ex jefe o un ex amigo y todos juntos hayan querido hacerle la vida de cuadritos, yo que tu siempre sospecharía.