
Fuente
Ella le llora al olvido y la espera, mientras cada día más ajena descubre más huecos, y la vida oprime más estrellas.
Ella sigue creyendo en su obra, con nombre de primavera, maldita agonía de su alma, que le yace marchita y espesa.
Ella le habla a la piedad, le grita, le exige, le implora torne a su vida el latido perdido, desde un tiempo frágil de memoria.
Ella llora por un corazón, con ambiguas intenciones de menuda vehemencia, paso firme, irreverentes ideas.
Llora y espera la vuelva de su ser, la sangre que se alejó de sus venas, la otra parte de su corazón, que en otra esfera late sin ella.
Los días van cerrando puertas, las noches borrando vivencias, ella cree que avanza la pesquisa, pero de su mirada más se aleja.
Mal corazón que latió a su ritmo, durmiendo en su pecho con su canto, cobijada de la falsedad y la niebla, del engaño y los tiempos amargos.
Ella sigue esperando que algún día palpite su corazón junto al suyo y su sangre vuelva a sus venas, ella siempre… siempre espera…