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Esta tarde estuve releyendo entre viejos papeles las frases que te amaron...
Unas, estaban carcomidas de abandono, otras, caminan aún por el desfiladero de un pasado cercano como si quisieran traspasar el amurallado azul de altas torres de papel que había guardado para escribirte a ti
Palabras... siempre palabras armando poesías (cosas del alma) siempre secretas, y siempre para ti, delicado receptor y aguantador de todas mis locuras y torpezas, fiel oidor de todas las simplezas del absurdo, las de sabor a infancia y las que hacen daño al corazón. Tan tangibles.... como amargas...
Comencé, entonces a buscar en los espacios de mis sentimientos cosas que te dijeran mucho y/o que no te dijeran nada
Un poema de esos que son sólo monólogos... voces sin sonido
Quería unos versos que no golpearan fuertemente mi alma contra las rocas de un camino tantas veces repetido, un poema que fuera agua... y fuera nube...y fuera mar... o que tuviera el color de los peces en los ríos...
Pero, sólo encontré pequeñas notas achín chorradas en un legajo de recuerdos
Algunas, tenían el texto exacto de los viejos boleros de Avellanet, otras, tenían música interior, eran como balancines mensajeros sobre una erupción amorosa
Éstas últimas carecían de autor, parece que pertenecieron a un corazón que había amado mucho, entonces... las recogí para ti... Aquí las tengo... guardadas...
Hubo momentos en los que pensé que un buen día escaparían para buscarte, pero, entonces... ya no perderás tu tiempo releyendo viejos tangos o antiguos sonetos devaluados porque tú no escucharás los cánticos de otoño... Andarás como los pájaros persiguiendo primaveras.
Cuando el tiempo va tan de aprisa... como ahora... Son mejores las flores del equinoccio de marzo.
En ese Réquiem por las últimas horas el mismo corazón atormentado, escribía: y, retrocediendo unos seis versos se leía - al estilo de Los Panchos.
Esa soledad que recorre los rincones de las almas que conocieron el amor y que ahora van de lugar en lugar transpirando su dolor.
Unas líneas más... y... unas palabras que te hablarán de la tarde. Yo que he amado siempre a la tarde, estaba pensando en la envejecida luz de esas horas cuando en mi imagen surgió otra letra de bolero que hablaba de la esperanza. Sí, la esperanza que se niega a morir en los corazones que almacenamos el amor.