La furia de tus puños sin razón
explosionaron
en toda mi apatía,
en el miedo...
Sorpresivo y confundido
esa fue la situación,
sentado a retener el llanto
lleno de dolor,
una que otra gota roja cae en mi regazo...
Por cada dedo de tu mano hay dos anillos falsos.
Entendí que no debí sentir nada por ti,
vergüenza rechina de tu boca hacia mí
y lo entendí en la pubertad donde toda pena se magnifica,
toda desgracia hecha se glorifica
pero ahora entiendo todo. Sentado en tu cama pienso,
recuerdo ese día y me pregunto ¿Qué coños hago aquí?
Toda decisión estúpida, vandálica y vengativa
de venir hasta donde duermes,
irrumpir, dañar, quemar, destrozar... Sé que aquí está noche no estás
supe hace tiempo de tu lugar,
hace tiempo me quería vengar,
hace tiempo quería tu reputación dañar...
pero sería el mismo juego complaciente
la manipulación que jugaste ese día años antes
y aunque 'perdón' de tu boca salió...
¡BAM!
Caí y tropecé, mi cabeza dio al suelo con un duro golpe
una dura alerta,
un breve desmayo...
De ahí el sobresalto, de ahí mi reflexión
lo que descubrí en tus rincones me bastó para tenerte compasión
ahora entiendo tu silencio, tu propio sufrimiento... Me voy sin hacer nada
ni seré peor ni seré el mejor;
desde ahora amargamente
compartiremos nuestros silencios,
guardando para mí
una foto de tus recuerdos.