Cualquiera que haya experimentado la sensación de ser padre, sabe de sobra que automáticamente cambian las reglas del juego de la vida. De allí adelante y en el mejor de los casos, uno ya no es uno del todo y se convierte en lo más parecido a un dios personal para ese recién llegado al mundo. La transformación es instantánea, profunda y revolucionaria (aprendizaje en movimiento). Se requieren muchas agallas para afrontar esa nueva situación, y lo más importante será cuidar y proteger a esa criatura indefensa de todos los posibles peligros a su alrededor (que pueden ser muchos), y estimularla al máximo para que su crecimiento sea sano y prodigioso.
Hola, mi nombre es Julio. Hace un año y varios meses me convertí (afortunadamente) en el padre de un pequeño milagro al que decidimos llamar “Camila”. He decido comenzar a compartir en esta comunidad, vivencias y aprendizajes de mi corto periplo como papá, con la intención de intercambiar conocimientos y emociones que nos entrelacen de forma positiva, y nos ayuden a mantenernos atentos, activos y estimulados en esta tarea que da continuidad a la raza humana. La salud mental y espiritual es el objetivo
¡saludos!