Siempre he sido de la opinión, de que los mejores ejemplos de nuestra vida y en este caso, de nuestra infancia y juventud, además de la educación de nuestros padres y su inmenso sacrificio, vino de la mano de ciertos maestros, seres en apariencia, humildes e incluso descabalados, cuyo ejemplo y cuya formación, de alguna manera nos dejó huellas. Y no hay mejor homenaje a esa huella, que el recuerdo. Abrazos
RE: La maestra descalza (Relato corto)