Todos sabemos que al Ángel Negro le ha gustado siempre el Carnaval, por eso adopta numerosos disfraces cuando se acerca a visitarnos. Pero en el plano objetivo e independientemente de lo terrible que es siempre una infancia truncada, ficción o realidad, mejores o peores servicios, los padres tienen también su responsabilidad y quizás podían haber acudido al médico antes de que fuera demasiado tarde. Abrazos
RE: Monse, la niña que se quedaba dormida (Relato corto)