Leyendo tu relato, me ha venido a la mente el pensamiento de que la ficción, bien desarrollada, puede llegar a superar con creces a la realidad. El hombre de la barba roja, como nuestro internacional Van Gogh, encontró también su noche estrellada, cuyo polivalente romanticismo, no deja de ser, en el fondo y bajo mi punto de vista, un hermoso consuelo. Abrazos
RE: Van Gogh viaja en tren (Relato corto)