Qué dura resulta siempre la realidad, pero a la vez, qué recuerdos de unos tiempos en los que incluso algo tan básico, pero a la vez tan hermoso, como una canica, nos procuraba, de una u otra forma, momentos inolvidables. Carecíamos de muchas cosas, pero qué felices éramos con las pocas que teníamos. A eso sí que le llamo yo magia. Mágicos abrazos
RE: La canica mágica (Relato corto)