En demasiadas ocasiones, la ficción y la realidad están separadas por una línea tan delgada, que resulta imposible discernir cuál es una y cuál es la otra. Y entre ellas, la frustración sea posiblemente ese horizonte gris que nos haga desear perdernos, sobre todo cuando se es niño y la miseria nos roba la inocencia, que es otra forma de felicidad, de manera tan cruda y taxativa. Supongo que si estuviera en la misma situación de Caroline, también tendría sus mismos deseos. Abrazos
RE: Caroline tiene un secreto (Relato corto)