La vida quita, es cierto pero también otorga y aunque cada persona es un mundo, donde ni todo es completamente negro ni tampoco completamente blanco. Quizás por eso, para evitar estos finales, está lo que antes se llamaba una buena educación. Ahora no sé cómo la llaman, si es que existe y no le pasó lo mismo que al mito de la Verdad y la Mentira. Pero llegados a este caso, eso tampoco es consuelo para el dolor de una madre. Abrazos
RE: Las manos de la madre (Relato corto)