En estos tiempos que por desgracia corren, todo viaje, ya sea por motivos políticos, económicos, sentimentales o incluso de mera aventura, deviene inevitablemente en algo tan pavoroso como el exilio, siendo el precio una fractura de corazón, desde el mismo momento en el que se traspasa el umbral y la puerta se cierra detrás del que parte. Pero como decía Federico: vuela, paloma, vuela... Abrazos
RE: No escribas para decir que vas a marcharte (Relato corto)