En el fondo somos como aquellos atanores donde lo alquimistas procedían a realizar mil y una cocciones, hasta alcanzar la sublimación. Nuestras obras son la materia prima y al final del camino, serán ellas las que determinen lo cerca o lejos que hayamos llegado en la consecución de la Gran Obra, a la que Jung llamaría proceso de Individuación. Lo importante, sobre todo, es conseguir que en el libro de contabilidad de nuestra miserable existencia, los débitos no sean superiores a los haberes. El otoño viene fuerte este año, ja, ja, ja. Abrazos
RE: Las nostalgias del otoño (Relato corto)