En realidad, observo un atisbo de ese futuro sombrío que cada año tenemos más cerca, pues ya hasta el más obtuso de los negacionistas calla y por lo tanto otorga. Todos queremos ver en ese horizonte, una metafórica vela donde prenda la chispa de la esperanza, precisamente pensando en esas generaciones, que como al niño de tu relato, también les va a costar mucho abrir los ojos. Por cierto, me quedo con las ganas de saber qué es el ocupo. Abrazos
RE: Sin retorno (Relato corto)