Yo creo que todos nacemos llevando con nosotros un Jonás, al que siempre engulle una ballena, que en ocasiones cambia de aspecto y se transforma en un bosque sombrío, una oscura cueva o un profundo mar, por lo que se hace necesario encontrar esa luz que nos guíe fuera de tan angustiosas tesituras. Posiblemente el Amor sea la yesca siempre dispuesta a prender. Un abrazo
RE: En el interior de la ballena (Relato corto)