Difícil me lo pones ahora, pero si acudo al baúl de los recuerdos, a esos tiempos felices del hormiguero, de los pisotones, de la media hora que tardabas en recorrer veinte metros, evitando la marea humana, podría decirte que tenían un olor que te atraía de lejos, cuando veías en el horizonte el humo de las chimeneas, que traía los penetrantes olores de las gallinejas, de las infinitas raciones de calamares, de las finas hierbas que se caldeaban con los cuartos de cordero e incluso, si afinabas el oído o pasabas a tiempo, del plato roto al que el maitre, imitando al famoso Cándido segoviano, dejaba con la boca abierta al comensal, desbrozando el rico cochinillo. También acudían efluvios de libertinaje que había que aliviar en cualquier esquina y allí, por la calle arenal, procedente del estrecho pasadizo entre el teatro Eslava y la iglesia de San Ginés, la llamada inexcusable de esa exquisitez de tu tierra, que es el cacao...Créeme, hasta a mí se me ponen los dientes largos recordando aquéllos tiempos, en los que aún viviendo para trabajar, siempre te quedaba un hueco para vivir un capricho.
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6y
RE: [SPN-ENG] Fantasías urbanas – Primera Parte / Urban Fantasies - Part One