Te diré un secreto: el que se pasa mucho tiempo cuadrando una foto, en realidad no sabe ni lo que quiere. Si no es capaz de captar la esencia de lo que tiene a su alrededor, es que está ciego y no será nunca un buen fotógrafo, por mucho que se afane en contar películas de Clint Eastwood. Las cuevas, por otra parte, tienen algo que siempre me ha fascinado, claro que no siempre se dispone de los medios adecuados para captar toda su belleza, ni de los permisos oficiales convenientes, para introducirse en ellas, por lo menos en las que a mí particularmente me interesan. Ésta que muestro, es una ínfima cuevecilla, apenas un mojón horadado en la roca en un pequeño paseo alrededor de un lago, pero suficiente para dejar volar la imaginación y captar algo bello de una forma sencilla y rápida, sobre todo, si esa ventana se contempla a la luz de los hermosos tonos y contrastes del otoño. Que te cunda la comida mañanera, mi pana: por el olor que me llega, digo lo mismo que Carlos Arguiñano, rico, rico. Un abrazo
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6y
RE: Una ventana a la chulería de la materia