Desde luego, hay que reconocer que es una hermosa historia, aunque alimentada en la tragedia del adiós, pero aderezada con esa canela pura que es todo sentimiento, pues ennoblece todo lo que roza o toca. De mis abuelas, recuerdo que una de ellas, la que vivió siempre en mi Asturias Patria Querida, tenía, como tu maíta, el don de la clarividencia y supongo que por eso habré heredado la simpatía por las brujas; de la otra, recuerdo que se fue de madrugada, a esa hora en la que la aurora y el sol se encuentran un momento y se acarician mutuamente con dulzura. Pero siempre me he quedado con algunas imágenes inolvidables de las dos. Leyendo, además, tu emotivo relato, recuerdo que por algo, generalmente el Arte ha representado las almas como pájaros, para volar en libertad y desde luego, muy alto. Un abrazo
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6y
RE: El día que mi abuela se fue con los pájaros...