O tú trasnochaste mucho o yo he madrugado más de la cuenta. Sí sabía lo de la crucifixión de San Pedro boca abajo, ya que suele ser representado así en numerosas escenas artísticas, de igual manera que San Andrés (por eso es su símbolo) lo hace en una cruz en forma de aspa o de equis. Con San Pedro es difícil no dejarse llevar por ese mundillo de irónia psicológica que hay detrás de todo chiste, pero te aseguro que a pesar de haber visto innumerables representaciones y de haber oído cantidad de historias de todo género sobre él, es la primera vez que me tropiezo con un San Pedro en cabestrillo (bursitis incluida) y eso, aunque para el artista tenga un sentido que a mí se me escapa en estos momentos, pues resulta una novedad. Lo que nunca había oído era el chiste de un San Pedro guardador de langostinos y medusas, aunque sean estos de índole animal. Tampoco es que en España nos hallamos vuelto de repente más respetuosos, aunque yo procuro ser respetuoso generalmente, porque tampoco cuesta nada, ni siquiera para un abogado del Diablo. Ya que mencionas ese difícil ejercicio gimnástico, el Cristo, lo cierto es que también tuve oportunidad de ver algunos realmente interesantes y muy antiguos, románicos en algún caso, de los que ya hablaré, pues siempre hay cierta controversia con el número de clavos, entre el románico y el gótico. Aunque eso es entrar en harinas de diferentes costales, pues todavía los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre cómo fue la crucifixión, en el sentido de cómo y dónde fueron puestos los clavos, si bien hubo artistas en el pasado, que por alguna curiosa circunstancia, parece que estaban lo suficientemente bien informados para situarlos en los lugares donde aquéllos coinciden que debieron de ser puestos en realidad, para no formar un tremendo desgarro que diera con el cuerpo en el suelo. Los enigmas del Cristianismo, donde por ejemplo, en la última foto que mencionas, verás que San Pedro está representado portando también otro de los grandes enigmas, generadores de multitud de hipótesis, como es el Rostro de Cristo o Paño de la Verónica. Se trata de la parte central de un retablo flamenco anónimo dedicado a San Pedro, donde se le con la tiara papal y un lujo (no sólo de detalles) que contrastan notablemente con los humildes orígenes de un pescador, por defecto, más bruto que un arado. Un abrazo
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RE: San Pedro y la mano izquierda de Dios