RE: RE: Toledo vista desde sus tejados
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RE: Toledo vista desde sus tejados

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Hay un refrán que dice que a quien madruga, Dios le ayuda. Yo no sé si será verdad o tenía razón Nietzsche, pero en tu caso, por la extensión y la calidad de tu comentario, no puedo por menos que pensar que sí. Cada vez que me hablan de los monjes franciscanos, recuerdo un comentario que me hizo hace tiempo el Decano del Colegio de Abogados de Almería: 'las llamas que encendían los dominicos, eran apagadas por los franciscanos'. El arte franciscano, aún sobrio, me llama mucho la atención, porque además, hace tiempo que sostengo la teoría de que en él tuvieron mucho que ver los hermanos de la Orden del Temple, que se hicieron franciscanos una vez suprimida la Orden. Hay muchos lugares en América que llevan el nombre de ciudades españolas, pero mira, me alegra ver que Cumaná fue la Nueva Toledo y algún hermanamiento debe de tener con nuestra capital de imperios olvidados, como dijo en los años veinte del pasado siglo, el poeta y escritor alemán, Erich María Remarque, al que supongo que recordarás por esa inestimable novela antibelicista, posteriormente llevado a las grandes pantallas, que se titula 'All quiet on the Western front' (Sin novedad en el frente). No te falta razón, cuando dices de las calles del casco histórico de Toledo, que son como una colmena histórica. Y no es que se comuniquen entre sí, abriendo de puerta en puerta, que prácticamente también, sino porque sobre todo, en la zona alta, allá donde todavía se conservan 'las Casas del Temple' y la iglesia de San Miguel (que se supone también les perteneció) las casas están horadadas de túneles, a los que se refieren como 'las cuevas de Hércules'. Pero no son las verdaderas, porque las verdaderas se localizan a algunos kilómetros más allá de Toledo, en una finca privada y está completamente prohibido el acceso. Unas cuevas, que me recuerdan, por su fastuosidad y por las fabulosas leyendas que esconden (entre otras, que serían el lugar donde los visigodos escondieron la famosa Mesa o Tabla de Salomón) esa otra cueva de Colombia, la de los Tayos, donde se dice que se esconde, entre otras maravillas, una biblioteca de oro que contiene la historia de la humanidades precedentes, y cuya localización fue registrada por un misterioso personaje de origen húngaro, Juan o Janos Moritz, estudiadas por Erich von Däniken y ampliamente comentadas por éste en su famoso best-seller 'El oro de los dioses', donde se mostraban algunas de estas curiosas láminas de oro, en un pequeño museo que poseía un sacerdote, el padre Crespi, que no sé si era franciscano. Volviendo a Toledo (y ya seré breve, porque con esto se podría haber hecho otro post y la culpa es tuya, por tirarme de la lengua) es una ciudad realmente asombrosa. He ido docenas de veces y te aseguro que nunca deja de sorprenderme. Muchas gracias por tus siempre interesantes y amenos comentarios, estimado amigo Carlos y un fuerte abrazo desde ésta España, que por fortuna, ya no conquista ni el campeonato de chapas.