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6y
No me gustaría que mi cerebro quedará arrinconado en un tarro guardado en una alacena polvorienta, como creo que ocurrió con el cerebro de Albert Einstein. Aunque también es cierto, como se suele decir popularmente, que una vez muerto...la cebada al rabo.
RE: También se puede donar el cerebro y no hay necesidad de estar sanos.