EL ERMITAÑO
Eran flaco sus huesos
ojos hundidos
su esquelético rostro
representaba su partida
al más allá...
Se fue al monte un día
quiso morir de tristeza
por la partida pronta
de un ser a quien amaba mucho.
Nadie por mucho tiempo
sabían de su paradero
lo buscaron con insistencia
y no lograban dar con él.
Unos jóvenes emprendieron
una aventura adentrándose
en lo más espeso del monte
para explorar.
Eso fue luego de cinco años
luego de la partida de su ser amado.
Fue capaz de cavar como pudo
su morada.
Para entonces era muy fuerte
y allí se instaló
quizás para esperar su final
de esa manera.
Curiosamente los jóvenes
exploradores acamparon
en un lugar a cielo abierto
levantaron la llama de una gran fogata
y allí montaron sus carpas.
Ya muy tarde de la noche
pisando las primeras horas
de la madrugada
sintieron movimientos raros
muy cerca de su campamento.
Decidieron sacar sus linternas
y buscaron en dirección
hacia donde venían los ruidos.
De pronto...hallaron la cueva
se adentraron y allí estaba
agonizante
con su larga barba y abundante cabello.
Esperaron a que amaneciera
y luego regresaron al pueblo
pero antes construyeron
una camilla de madera
para regresar con el Ermitaño
desaparecido desde hace cinco años.
Los familiares lo reconocieron
pero ya era tarde
murió en los brazos de su hermano.