Caigo, me levanto y vuelvo a caer en el mismo punto de partida. Ese en donde los sentimientos confusos y las emociones explosivas se mezclan entre sí, en donde las miradas vacilantes toman el rol protagónico de una obra amorosa sin destino. Esa en la que, sin intención alguna, flechas filosas se incrustan en el débil tejido del corazón. Boom boom. Puedo escucharlo bombear sangre y tantos sentimientos a la vez. Otra vez, vuelvo a comenzar, vuelvo a estar aquí, frente a ti, intentando descubrir más allá de la coraza protectora que resguarda tus pensamientos, intentando resolver el enigma oculto en tantas miradas indescifrables. Respiro, pienso en tu aroma exquisito y adictivo, tan parecido a ese que brota del humito del café.
¿Qué tanto pueden ocultarme unos ojos marrones? ¿Cómo descifrarte? Si cada que me acerco e intento resolver mis dudas no hago más que salir con la mente entenebrecida. Me miras, no haces más que que observarme y analizar cada detalle que de mí se trate. Tu actitud va a juego con tus ojos, tan misteriosos y calculadores, pensando tantas veces antes de actuar. Está claro que, en esta historia, protagonizas el mejor personaje lleno de misterio, que impone una niebla cegadora ante los demás, impidiendo el paso de quien desee saber más allá de lo debido. ¿Qué ocultas? ¿Qué sientes? No hago más que pensar en la forma en la que me observas atentamente, aguardando un próximo encuentro, ese en el que tus brazos rodeen mi cintura y tu boca acaricie la mía, ese en el que por fin ya no existan miradas vacilantes sino solo ojos de amor. Sonríes y siento que el boom boom se acelera, esta vez más fuerte, más intenso, la sangre se sube hasta mis mejillas y mis pupilas se dilatan.
Tantas veces hablando conmigo misma, tantas noches de insomnio ahogada en lágrimas amargas y ahora estoy cayendo otra vez, en un precipicio sin fondo, en un mar profundo en donde me asfixio y el aire no es suficiente para respirar. Me siento perdida y tan molesta a la vez, la confusión puede conmigo y todo por ti, por mirarme así sin darme un razón, sin decirme un por qué. Ahora entiendo eso que dicen, que amar es caer.