Olvidaré los momentos vividos,
nombres en lapidas del cementerio
abandonadas como monasterios
en los corazones adormecidos.
Olvidaré tus besos confundidos
por el vil pecado del adulterio
que me hicieron mísero y malquerido
del amor puro que estuvo conmigo.
Seré amnésico ante la más cruel verdad,
ciego al color rojizo de la tarde
mudo a los corazones que me amaron.
Loco a los designios de la realidad,
imagen del despreciable cobarde
que entre el engaño y la traición mataron.