Mirando las estrellas en el cielo
iluminar esta tierra de gracia,
llevado quizás por el anhelo trovador
he venido para soñar en tu ilusión.
La brisa de la madrugada asemeja
los inviernos de tierras australes
y el sonido multiforme de los noctámbulos
música de balcón que vaga por canales.
Por entre ese fluir de la noche
que agoniza entre las horas que pasan
he venido como pájaro suspirando
a traerte mujer hermosa este canto.
Por entre el sueño de tus sentidos quiero
que penetre con suavidad esta serenata,
deja que el aroma de mi amor
envuelva el espacio que nos separa.
No te despiertes porque no hace falta.
Sé que aun dormida estas cerca de mí
porque siento el olor de tus encantos
en el ambiente solitario de la calle.
Cuando te hayas llenado solo de mí
sentirás el estallido que emana
desde lo mas profundo del ser
y veras que el mundo comienza a nacer.
Quédate tranquila asemejando una fuente,
que yo seré el agua que brota desde adentro
y al compás de la inexorable ave del tiempo
va llenando lentamente la pileta.
Sigue dormida que estoy en tus sueños,
No quiero que despiertes, no hace falta