This content was muted by Cervantes moderators for not following community guidelines.
Desde el principio de los tiempos los castigos a actos que transgredieran las normas establecidas fueron haciéndose necesarios y puestos en práctica por las comunidades como medida inconsciente de adaptar a los individuos a ciertos patrones de conducta que hiciesen la convivencia más apacible y segura, puede decirse que nació la ley en el término conceptual de la misma y junto a ella quienes la ejecutasen los cuales con el devenir del tiempo pasaron de ser comunidades enteras o representantes de las mismas.
Sin lugar a dudas siempre ha sido la pena de muerte el máximo castigo para los infractores ya que representa la liberación final de la sociedad de la persona inadaptada que no se asimila a las normas o leyes y representa un peligro para sus pobladores.
Pero como todas las intenciones que nacen de la necesidad y sin ningún tipo de maldad esto en muchos momentos se transfiguró y se convirtió mas que en un castigo en un medio legal para cometer fechorías contra enemigos personales o rivales de cualquier índole y es muy común encontrar multiplicidad de atrocidades a través de la historia pudiéndose decir que a medida que el hombre comenzó a sentir el poder de manipular los destinos de sus semejantes desvió las buenas intenciones para uso particular, tal vez la mas conocida de todas esas leyes ha sido “La ley del talión” que resume todo en “Ojo por ojo, diente por diente”.
El contrapeso a estos devaneos legales intentó ser cubierto con la creación de una nueva óptica de ver las leyes y se intensifico entonces el “Derecho Personal” que no es otra cosa que la forma de defender al individuo de las propias leyes y que en si es tan vieja como ella pero desde otro ángulo de la sala.
Aunque la iglesia en la actualidad es una de las más acérrimas enemigas de esta manera terminal de hacer justicia en muchos lapsos de la historia fue ejecutora de la misma y se convierte en un planteamiento difícil para las comunidades la aceptación o no de este castigo que aún es válido en muchos países.
La condición humana, transgresora innata de condicionamientos pero igualmente asimiladora de dogmas y doctrinas es de cierta manera desequilibrante a la hora de planteamientos tan trascendentales ya que la mezcla de ingenuidad, manipulación social y egolatría representa un cóctel de difícil respuesta y resultado y aunque la cultura y el aprendizaje pueden hacer las cosas más fáciles igualmente la abstracción de los motivos en relación con el entorno crea disimilitudes insalvables entre comunidades de diferentes etnias, idiosincrasia y religiones llegando a crear conflictos de índole existencial entre ellos.
Aunque no es menos cierto que la inadaptacion y ciertos grados de comportamiento desequilibrantes radicales y consecutivos son un mal difícil de extirpar, tampoco es falso que la raíz mas profunda de esto se encuentra en las deficiencias educacionales del individuo y en las perspectivas poco halagadoras que se le ofrecen, dejando a un lado los casos en los cuales el desequilibrio mental está presente.
¿Merece la muerte un individuo?
En muchos casos no habría dudas al respecto, la misma sociedad ha ido creando un sinnúmero de monstruos con motivaciones tan pueriles y denigrantes que se valen de exclusiones de cualquier índole para justificarse, pero que en el fondo son solo la punta del iceberg de la maldad de sus mentes, pero al igual que ellos hay otra vertiente de personajes con reputaciones hasta peores pero mejor conectados socialmente infiltrados dentro de las bases arquitectónicas de la sociedad moderna, mucho mas peligrosos que los primeros cuyo mayores atributos es la manipulación, a veces de mayorías, que transforman a los sistemas judiciales en simples circos de titiriteros de pueblo y concluyen envolviendo a quienes no representen sus intereses y condenando a inocentes y competidores.
Por lo que la ejecución de la pena pasa a formar parte de un hecho en ocasiones justo pero para el cual la sociedad no se encuentra preparada ni educada.
Concluyo con una frase bíblica dicha por Jesús:
“Dale a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”