Inventando mil cosas
esparcimos el secreto perfume de la vida,
libertad y sencillez, comprensión y refugio,
mil miradas en la confusión del delirio,
jardín del cielo en flores de piedras.
Inventando mil cosas
aldeas de nubes fueron copos de nieve,
verde azul del mar fuego de palmeras,
tarde quieta del crepúsculo, raíz de siglos
confundida entre el humo blanco del poniente.
Descubrimos la canción del río,
la meditación absorta del placer incesante,
el padecer lerdo del avaro, sufrir del necio,
senda de lucha que conduce al misterio,
acción de gracia del solitario que no descansa.
Inventando mil cosas,
amamos a Dios, a la libertad y al abismo,
vida de otra vida en el polvo de la materia,
muerte de otras muertes en el vacío del limbo.
Morada tenaz del amor sin fronteras.
Inventando mil cosas,
la lluvia fue lagrima, lamento del pordiosero,
castigo del indolente que al creerse grande peca,
karma del que ha hecho de este mundo una esfera,
prisión del materialista, cárcel de sus inocuos deseos.
Inventando mil cosas,
descubrimos que la pasión trasciende nuestras venas,
que podemos ser por sobre el temor a la soledad,
mas cerca de la existencia, comunión de tristezas,
seres perfectos, templos de risas y alegrías.
Inventando mil cosas descubrimos el secreto.