Tu llanto soplo de vida
que quiebra el tenue silencio.
Pues son caricias dormidas
que vienen de tus adentros.
Te tomo entre mis brazos
sintiendo tu dulce amor.
Dormido en mi regazo
es tuya mi bendición.
Vigiló todos tus sueños
que tengas un buen dormir.
Te cuido siempre pequeño
y pienso en tu porvenir.
Recuerdo aquel instante
te vi por primera vez.
Mi corazón palpitante
de tu amor la embriaguez.
Pequeño susurró mío
alivio de mis quebrantos.
No tengo ya más vacíos
ahora que te amo tanto.
Dichoso soy por tenerte
ahora me llaman padre.
Me paso el día en verte
de tu sonrisa hago alarde.
Tus ojos muestran ternura
y un brillo que me apasiona.
En nuestro hogar la dulzura
y dicha hoy se asoma.
Gustoso vigilaré siempre tu sueño