Esta acumulación de líquido peritoneal se da específicamente en una cavidad virtual entre dos capas, una capa visceral y una parietal que son de la túnica vaginal, en la imagen pueden ver lugar exacto donde estaría el líquido en los casos de hidrocele.
El hidrocele testicular siempre hay que clasificarlo y existe diversas formas de hacerlo, lo primero es determinar si es congénito o adquirido, es decir si está presente desde el nacimiento o si fue adquirido después, tanto el congénito como el adquirido tiene causas diferentes.
Hablemos primero del congénito, que a su vez puede ser “comunicante” o “no comunicante”, existe un conducto llamado “peritoneo vaginal” es decir que comunica la cavidad abdominal con la testicular, este conducto al nacimiento debe estar cerrado y cuando permanece abierto pueden aparecer las hernias inguinales e hidrocele.
La otra variedad es la “no comunicante” es decir que dicho conducto está cerrado pero resulta que el problema es en la secreción y absorción de liquido.
Clínicamente existe una triada: Aumento de volumen testicular ya sea uni o bilateral, no doloroso sin signos inflamatorios + transiluminación positiva.
Transiluminación: es una técnica exploratoria que consiste en alumbrar el testículo con una linterna para determinar si el contenido es liquido o no, es positivo cuando el testículo se pone rojo, cuando existe alguna masa o neoplasia no se verá rojo. Esta técnica es muy útil y suele ser bastante sensible y especifica, el problema con dicha técnica es cuando está asociada una hernia inguinal indirecta y cuando el asa intestinal dentro del conducto o dentro de la misma bolsa escrotal está lleno de aire la transiluminación será positiva, por lo que siempre se debe sospechar de hernia y realizar las maniobras correspondientes.
Las diferencias clínicas del hidrocele “comunicante” y el “no comunicante” es que el comunicante puede variar el tamaño con respecto a la posición del paciente y la hora del día, cuando el paciente se acuesta este tiende a disminuir de tamaño ,al igual que durante el sueño, por los mecanismos de reabsorción del edema este tiende a disminuir el tamaño.
También está descrito un signo clínico que nos permite diferenciarlos, y es el signo del rebote consiste en apretar el testículo y se siente que vuelve a su tamaño normal, y es porque el liquido regresa a la cavidad peritoneal, y al soltar el testículo este vuelve a llenarse de liquido.
En algunos países europeos han realizado diferentes estudios para determinar los factores de riesgo a que un niño al nacer presente hidrocele, y concluyeron que los hijos de madre diabética y prematuros menores a 32 semanas son los factores de riesgo principales.
Ahora hablemos del hidrocele adquirido este puede aparecer a cualquier edad, pero es más prevalente en hombres mayores de 40 años y debemos preocuparnos cuando aparecen en hombres de 60 en adelante ya que puede sugerir una patología maligna.
La fisiopatología del hidrocele adquirida es la dificultad en la reabsorción del líquido o una secreción mayor de la habitual, la mayoría de las veces es idiopático y suele ser de lento crecimiento.
La presentación clínica es igual, un aumento de volumen no doloroso y con transiluminación positiva, sin embargo el hidrocele puede ser secundario a patologías que causen dolor como torsión testicular.
Al igual que el hidrocele congénito se han realizado estudios para determinar cuáles son los factores de riesgo para la aparición del hidrocele: procesos inflamatorios, cirugías testiculares, varicocelectomía.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, sin embargo podemos apoyarnos en técnicas de imagen como el ecosonograma, este estudio es el más sensible y especifico para este tipo de patologías testiculares.
El estudio ecosonografico se debe solicitar siempre que exista dificultad para palpar los testículos, cuando exista transiluminación negativa, cuando se palpen masas, cuando exista dolor asociado que nos sugiera un escroto agudo.
Cuando el hidrocele está asociado a varicocele siempre se debe solicitar un Eco Doppler el cual permite estudiar la irrigación.
En la mayoría de los casos no requiere tratamiento, los hidroceles congénitos se reabsorben antes de los 24 meses en los ¾ de los casos, sin embargo existen criterios para llevar al niño a cirugía:
- Que el hidrocele aumente muy rápido de tamaño comprometiendo las estructuras.
- Que sea un hidrocele a tensión comprometiendo la vasculatura.
- Que después de los 2 años de edad siga persistiendo el hidrocele.
- Hidrocele comunicante ya que es un factor importante para la aparición de hernia inguinal indirecta.
- El caso que sea un hidrocele adquirido y es idiopático no requiere tratamiento quirúrgico al menos que sea secundario a una patología testicular como la torsión.
En los adultos sin criterios quirúrgicos se pueden utilizar algunos fármacos con acción cicatrizar que ayuda a la desaparición o disminución del hidrocele, entre esos fármacos uno muy popular es la tetraciclina, un antibiótico.
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