El principal error del ser humano en este mundo, es poner todo su amor y su confianza en otro hombre, y hasta en él mismo. Y con esto no estamos diciendo que no debamos amar y confiar en nuestro prójimo. ¡No, De ninguna manera, ése no es el mensaje…!
Primero quiero que entiendas, que el hombre en este mundo es un ser lleno de muchas imperfecciones, pero también es un ser que a diario busca amar perfectamente. Y Bendito Dios que nos guía constantemente en la búsqueda de nuestra felicidad…
¿Y por qué te digo todo esto?.
Sencillo, por más amor o entrega que tu esperes del ser humano, algunas veces terminarás decepcionado. Porque es únicamente Dios quien ama de una manera tan perfecta, sin prejuicios, sin acepciones, sin esperar nada a cambio…. Dios nos dice en su palabra: “Mayor es cuando se da, que cuando se recibe”, y créeme, que de esta forma nos evitaremos muchas decepciones.
Claro que debemos amar, claro que debemos confiar en nuestros semejantes… pero nuestra mirada, siempre debe estar puesta en Dios. Asegúrate que nada ni nadie en esta vida, se atreva a usurpar el trono que Dios ocupa en tu corazón…
Si tú le das a Dios lo mejor de ti, créeme que él no escatimará al momento de concederte los anhelos de tu corazón.
Que quede claro: “Es en Dios donde debemos depositar todo nuestro amor, nuestra fe y confianza… Sólo Dios puede consolar nuestros corazones y librarnos en tiempos de aflicción.”
Dice su palabra:
“Essá enáy el-héharim, meáin iabó ezrí, Ezrí meín HaShem, osé shamáim vaáretz – Levantaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene de Dios, Que hizo los cielos y la tierra. (Tehilim/Salmos 121:1-2)
“Elohim lánu majasé vaóz, ezrá bezarót nimtzá meod – Dios es nuestro refugio y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en tiempos de desgracia” (Tehilim/Salmos 46:1)
Shalom…