«Y así ha sido desde siempre, desde el infinito
Fuimos la gota de agua viajando en el meteorito.
Cruzamos galaxias, vacío, milenios,
Buscábamos oxígeno, encontramos sueños»
Aperturo con esos 4 versos del genial Jorge Drexler por una razón básica: El movimiento y la transmutación.
Somos una especie con la bella cualidad de transmutar cosas; de estar en movimiento. Como dice mi querido Jorge: «Estamos vivos porque estamos en movimiento. Nunca estamos quietos, somos trashumantes».
Hay dos razones fundamentales por las cuales inicio con esta breve introducción que tiene (aparentemente) poco que ver con el poema:
1.- El movimiento, tan característico, está incrustado hasta en lo volatil del pensar.
Es parte de los matices: El movimiento nos mantiene vivos, pero no todo lo que se está moviendo es necesariamente positivo. El excesivo movimiento de la mente nos perturba el presente; lo vuelve insípido y hasta inexistente, haciendo que la vida se escabulla de la percepción. Allí las cosas se distorsionan. Estar presente es estar vivo.
2.- La transmutación. Originalmente estaba a punto de publicar otro poema. Por razón de razones, ese escrito lo terminé perdiendo por accidente y terminé componiendo este otro luego de un pequeño sobresalto emocional, similar a un ligero duelo. Al final terminé disfrutando este muchísimo más. Para mí eso está al nivel de convertir los granos de maíz en oro.
Para cambiar un poco el ritmo de lectura y emoción, comparto la canción que estaba en mi mente y a mi escucha cuando escribí el poema.
Espero logren disfrutarlo estando presentes, conscientes, y con mucho amor:
Abre la boca del tiempo
y guárdale el suspiro
para esos espacios detenidos
en donde somos eternos.
Hemos estado perdidos
entre dos tiempos distintos
y el tercero, se me ocurre
que se ha mandado al olvido.
Abre la boca del tiempo
e intenta viajar conmigo
atravesando su encanto,
guardándonos en su nido.
Cuando éste muestre su canto
quiero que guardes silencio;
quiero que sientas su encanto,
quiero que el ritmo sea nuestro.
Abre la boca del tiempo
y déjame estar contigo
viviendo en el intermedio
de esos tres tan distintos.
Quiero, si me lo permites,
descuides esos mañanas,
dejando así estemos presentes
en un recuerdo bonito.
A través de tantos ritmos