Les comparto un análisis del Libro de Edgar Morín, "La Cabeza Bien Puesta", publicado en el 2002, específicamente del capítulo número 9: Más Allá de la Contradicciones, haciendo referencia a la forma en la que en la actualidad se promueve el conocimiento en los centros educativos y por qué es necesaria una reforma del pensamiento.
Más Allá de la Contradicciones.
En vista de que en la sociedad existe una especie de disociación entre los conocimientos y saberes humanos, los cuales cada vez son impartidos y aprendidos de forma compartida y parcelada, lo cual propicia la ineficacia para asumir situaciones que ameritan pensar con todo el cerebro, se propone la necesidad de promover una reforma del pensamiento que permita manejar los saberes de forma integrada y holística, a la par de tratar los conocimientos de forma multidimensional, en vista de ello, el ente primordial a ser considerado como promotor de esta nueva forma de pensamiento es la educación y los educadores, por ser elementos participes en la formación de las sociedades y esta a su vez el factor que enriquece la dinámica educativa, sin embargo la idea misma representa una contradicción, pues para darse este cambio es necesaria una reforma educativa, pero estas no pueden ser reformadas, sin reformar previamente a las mentes y viceversa.
La misión entonces es asumir el papel de educador desde una visión de salvación pública, más que como una función o profesión, donde la trasmisión sea dada desde el amor y la pasión por el educar y por los alumnos, manteniendo la fe por la cultura y el espíritu humano. Educar para y por la descentralización del pensamiento y la democracia cognitiva, haciendo seres humanos capaces de asumir situaciones, enfrentar la incertidumbre y convivir con sus semejantes.
Pensar con la cabeza bien puesta promueve por un lado el efecto que produce comparterizar los conocimientos, y por el otro entender que todo lo que involucra y rodea a los seres humanos se manifestado como una especie de coexistencia entre todos los elementos involucrados, entonces si nuestro sistema funciona de esa manera, por qué tendemos a especializar aspectos como el pensamiento, los saberes y conocimientos en nuestro quehacer educativo, social y cultural. Es necesario fomentar una reforma del pensamiento desde las instituciones educativas, que contribuya a fomentar aptitudes en los estudiantes que les permita incluir e integrar todos sus saberes y abordar desde diversas perspectivas las incertidumbres propias de la condición humana, donde el docente asuma la misión de transmisión, contando no sólo con las competencias para ello sino también con la fe, el amor y el compromiso por hacer un mundo mejor.
Para más detalles:
Morin E. (2002). La Cabeza Bien Puesta.