Hoy tuve que ir al doctor,
un cardiólogo de fama
que en cuanto me vio me dijo.
¿Que se te ofrece mi hermano?
Yo solo le contesté,
mire usted mi buen amigo
el corazón tengo herido,
siempre de eso he padecido,
con desenfreno palpita
por toda mujer bonita
que se cruce en mi camino.
El doctor me vio a los ojos
y me habló con voz muy seria:
Su mal ya no tiene cura
y no es que sea un pesimista,
solamente sanará dentro de la sepultura.
Me dijo con gran ternura
El mal de amores se quita
solamente estando muerto
pero yo le pido amigo
que no se me desespere,
ni se me asuste tampoco,
usted siga como siempre
bohemio y enamorado,
al fin de cuentas ya tiene
su corazón medio muerto..