LA MARIPOSA
El aletear desesperado de una mariposa
la llevó a mi ventana; llegó huyendo,
hermosamente herida por la lluvia.
Al principio no tuve el valor de llorarla;
era una mariposa de tantas como la misma lluvia;
también yo era uno de tantos como mi ventana.
Pero ha de ser el agua, que era tanta,
o ha de ser la nostalgia que empezó a ser mucha
que al tenerla en mi mano se humedeció mi alma.
Al principio no supe de qué forma llorarla;
estaba viva, sí, pero rasgada por el frío,
terriblemente sola, como yo, en mi ventana.
Pero ha de ser que me vi en el lugar de ella,
tendido sobre mi propia mano,
hermosamente herido por la lluvia,
que al seguirla mirando
miré mi propia alma muriendo en su dolor.
Al principio no supe cuándo empecé a llorar,
pero al caer la tarde ya todo estaba claro;
fue una mariposa de tantas que han partido
que hizo que mi alma
nunca fuera una más de tantas que andan vivas.
Texto de @jesuspsoto
Imagen diseñada en Canva y powerpoint