Cada vez que celebramos algún tipo de aniversario, tenemos una oportunidad grandísima de hacer un stop en nuestras vidas y reflexionar sobre lo que se ha venido construyendo, porque Dios ha puesto este mundo en nuestras manos y constantemente tenemos que en responsabilidad ser personas que evaluemos cómo va nuestro caminar en los proyectos que nos trazamos. Razón por la cual al celebrar 8 años de aniversario de la fundación de la parroquia donde actualmente presto mi servicio sacerdotal, hago un análisis breve pero profundo de los que han sido los mismos, y es esto lo que me dispongo a compartir.
En el caso de una parroquia eclesiástica lo tenemos relativamente sencillo puesto que en la Palabra de Dios podemos encontrar cuál es el plan divino y el sentido de la necesaria constitución de una comunidad de fe, como en el caso que nos concierne es una parroquia. Ahora bien, esto no debilita los esfuerzos necesarios para que un determinado grupo de personas se concientice y asuma el papel que como comunidad debe cumplir. En el caso de la iglesia, es la misión de crear fraternidad y afianzar los vínculos de comunión, que una misma fe debe inspirar, pues, nos necesitamos unos a otros en este peregrinar terrenal y todos somos importantes y necesarios, de allí que valorar la historia de vida de quienes han impactado de manera positiva a la comunidad resulta un deber ineludible.
De aquí nace la necesidad de que, como grupo de personas que se reúne con unos intereses comunes, haya algunas orientaciones que nos iluminen el camino por el cual vamos a transitar. En el caso de la parroquia, por ejemplo, señalaba que es providencial que junto con la llegada de un nuevo arzobispo se nos plantea también un plan pastoral que delinee la línea de acción de la iglesia barquisimetana. Por esta razón, al final, el poder tener una planificación, termina dando a la comunidad una proyección de hacia dónde se dirige, una imagen ideal de esa comunidad que queremos mostrar ante los demás. En nuestro caso de trata de una parroquia con mucho dinamismo y dispuesta siempre a servir.
Así, por ejemplo, hicimos un recuento de los logros de la parroquia desde su fundación: la construcción de la casa parroquial, acondicionamiento de comedor parroquial y del templo, dotación de un buen sonido, comienzos de construcción de Sacristía en capilla filial, etc. Por qué es necesario hacer este tipo de recuentos? Porque los logros, pequeños y/o grandes, se celebran, puesto que hay un valor en todo lo que se hace, más allá de sólo lo material, pues detrás de todo está el tiempo y dedicación de las personas que lo han hecho posible. Por otra, esto constituye una motivación importante para seguir en este camino.